Cada día mejor del estómago. Cuando enfermo no puedo evitar estar continuamente monitoreandome. Pensé: para qué escribo el worklog, pues sería hipócrita de mi parte escribir sensaciones ajenas a las del momento, porque ni siquiera tengo disposición para ello. Si voy a escribir, que sea de cagar.

Y preferí no escribir.

Pero el día de hoy me encuentro recuperado, y la enfermedad lleva a reflexionar acerca de la salud: ¿qué es “sentirse saludable”?

Enérgico, energía cuya fuente no es emocional.
Despejado. Simple. En armonía.
Enraizado. Presente.

Los síntomas espirituales son difíciles de ver cuando uno se observa a si mismo. Es más fácil que otra persona que lo pueda ver por ti, cuando te dicen “no hagas mucho esfuerzo, estás pálido todavía”, están hablando de tu condición espiritual, no física.

Pero es importante conocer el estado espiritual para llevar a término la enfermedad. Uno no puede pretender que—como ya no tiene síntomas—puedes hacer tu vida como sin nada, ignorando por completo la salud del espíritu.

Con esto no aconsejo quedarse en casa viendo películas. La fuente de inspiración de este texto fue la visita a un gimnasio que legalmente no debía estar abierto. Que la primera tarea del cuerpo recuperado sea la de salvar de la flacidez al espíritu.