He anotado casi todos los sueños que he recordado en los últimos siete años, y de vez en cuando repaso mis diarios en formato de libreta (proto-work logs) y los transcribo en un blog privado, con la intención de eventualmente construir una obra de arte digital con ello. Voy colocando metadatos en cada sueño con el fin de poder filtrar y categorizarlos mediante una taxonomía, por ejemplo:

Muéstrame todos los sueños en los que aparece equis persona.
Muéstrame todos los sueños con contenido sexual
Muéstrame todos los sueños que tienen lugar en España
Muéstrame todos los sueños donde hay agresión

No me importa demasiado exponer mi subconsciente al público, y la mayor parte de los sueños son inofensivos. Es más, voy a transcribir el siguiente que encuentre en la libreta que voy minando ahora…

Soñe que iba a lanzar algo, un proyecto personal, y estaba muy ocupado haciendo cambios de último minuto. Sam me felicitó y me dijo que le gustaba cómo trabajaba, lanzando a producción prematuramente para trabajar sobre el proyecto en vivo. Me desconcertó su comentario, pues mi intención era lanzar la versión final a producción y no volver a tocar el proyecto.

Este es un sueño relacionado al trabajo, donde hay una emoción (desconcierto, pariente de la ansiedad), con un personaje que es Sam. Pero no todos los sueños son inofensivos. Podría, por ejemplo, haberme encabronado con Sam y darle una paliza. Me preocuparía si Sam leyera esto mi relación con él se viese afectada.

En los sueños, la mayoría de las veces los personajes son proyecciones de uno mismo. La forma consciente de experimentar este sueño es pensar “estoy harto de este proyecto, ya lo quiero lanzar para no volver a tocarlo”, y casi inmediatamente aparece otra voz “pero nunca he lanzado un proyecto para no tocarlo de nuevo, uff habrá más trabajo por delante una vez lanzado”.

Si uno quiere reprimir la segunda voz, en los sueños puede aparecer una parte violenta que puede ser muy desconcertante si se interpreta de manera literal.

La solución a esto parece ser anonimizar al personaje, Sam ya no es Sam sino Casimiro, pero hay muchos personajes que necesitan una explicación más profunda para entender cómo encaja el personaje en mi subconsciente: Sam es una persona a la que admiro profesionalmente y esta gente a menudo aparece en mis sueños para guiar mi trabajo.

Esto se torna complicado con amigos más íntimos, entre mayor intimidad mayor es la complejidad de mis interacciones. Los amigos íntimos aparecen como personajes que más cuestionan lo más profundo y a los que reaccionas con mayor agresión (o amor), y se vuelve casi imposible de anonimizar, aunque el nombre esté cambiado es fácil hilar eventos compartidos e inferir quién está detrás del nombre falso.

Es una cuestión fascinante: si un amigo me cuenta un trauma de su infancia, y yo sueño con ese trauma y lo publico, mi amigo pensará que he violado su intimidad, pero al pasar a través de mi imaginación ya no se sabe si el sueño es un eco de la realidad o de mi imaginación. O puede suceder lo contrario: si sueño que un amigo hace algo terrible que nada tiene que ver con la realidad, estoy dejando abierta la posibilidad que el lector piense que esto es un eco de la realidad.

No estoy buscando resolver esto ahora, sólo estoy pensando en voz alta. Es muy probable que los sueños interpersonales más problemáticos permanezcan en el ámbito privado.